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España, por la situación geográfica que tiene, situada en la zona templada del hemisferio norte, es un país donde tenemos claramente 4 estaciones diferenciadas, siendo el verano y el invierno las más marcadas, mientras que el otoño y primavera se muestran siempre como transición.

Esta característica añadida a la diversidad de la orografía de nuestro país hace que tengamos una gran cantidad de microclimas que además nos proporcionan una gran diversidad agrícola convirtiéndose en la principal despensa de Europa.

Pero al mismo tiempo que disfrutamos de una gran variedad de cultivos, tenemos que enfrentarnos a una gran diversidad climática. Digo enfrentarnos porque bien es verdad que nuestro clima puede propiciar el desarrollo de nuestros cultivos, pero al mismo tiempo sus inclemencias proporcionan muchos daños que afortunadamente están cubiertos por el Seguro Agrario Español.

Consultando el informe de Agroseguro sobre la siniestralidad del pasado 2019 observamos la recurrencia de las inclemencias climáticas durante todos los meses del año:

En enero la helada afectó a las producciones de cítricos y hortalizas (alcachofa, brócoli, lechuga, tomate y patata) en la vertiente mediterránea y zonas del interior de Andalucía, además fuertes rachas de viento castigaron también a los cítricos en Cataluña, Valencia y Murcia.

En febrero distintos temporales de viento han afectado cultivos del arco mediterráneo y la producción de plátano de Canarias.

A finales de marzo la helada provocó daños en frutales y almendro del este peninsular.

Abril fue un mes de alta siniestralidad. Volvieron los daños por helada en frutales, almendros y cerezas, pedrisco en zonas extensas de Extremadura, gota fría en el Mediterráneo provocando inundaciones y mal cuajado en frutales de la Región de Murcia.

En mayo se produjeron algunos pedriscos en frutales de Extremadura, Murcia, Cataluña y Aragón. En Navarra y La Rioja la falta de cuajado mermó la producción de pera. Y en Álava y la Rioja la uva de vino se vio afectada por la helada.

En junio la falta de agua fue agravando la sequía que finalmente en julio, al ser tan cálido y seco, se manifestó como un siniestro patente que afectó a gran superficie de cultivos herbáceos y daños evidentes en uva de vino y olivar.

Agosto, septiembre y octubre han sido los meses en los que la DANA (depresión aislada en niveles altos de la atmósfera) ha sido la protagonista y nueva inclemencia de la que vamos a escuchar muchas noticias en esta nueva etapa de cambio climático que estamos viviendo.

La dana o “gota fría” ha provocado importantes daños por inundaciones, arrastres, crecida de ríos, pedrisco en diversas zonas de Extremadura, Castilla-La Mancha, Rioja, Aragón Comunidad Valenciana, Murcia y Cataluña.

En noviembre la sequía acumulada durante los meses anteriores ha generado indemnizaciones del seguro de sequía en pastos principalmente en Andalucía Occidental, Extremadura y Pirineos.
Diciembre ha sido muy ventoso y especialmente lluvioso, viéndose afectadas tanto zonas del interior como del litoral mediterráneo, siendo los cítricos, la uva de mesa, el caqui y las hortalizas de invierno los cultivos con mayor afección.

La superficie total siniestrada perteneciente a explotaciones aseguradas durante 2019 ha sido de 1.894.330 ha., lo que supone una siniestralidad de más de 640 millones de euros asumidos por el Seguro Agrario Español.

En ACM seguros estamos convencidos que el seguro agrario español es la mejor y más rápida herramienta para compensar los daños que el cambio climático está provocando en la gran diversidad agrícola española.

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