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A la hora de contratar un seguro, ya sea particular o de empresa, es imprescindible realizar, en primer lugar, un análisis objetivo del riesgo. Por esto ACM cuenta con un Servicio de Auditoría de Riesgos, de la mano de los mejores profesionales, que lleva a cabo un estudio de los posibles riesgos, analizando las amenazas que pueda sufrir, clasificándolas por su frecuencia e intensidad.

Si fuera el caso, también se analiza el estado de aseguramiento actual en términos de adecuación, suficiencia y necesidad.

Gracias a esta evaluación y a su deseo de recibir propuestas de aseguramiento para su empresa, desde ACM nos planteamos como objetivo básico eliminar la retención involunaria de riesgos por desconocimiento de los mismos.

En primer lugar se debe producir la evaluación e identificación de los riesgos. Este proceso necesita de un total criterio profesional. Se siguen los siguientes pasos:

* Identificación de los riesgos. Para la correcta identificación, además de conocimiento, experiencia e incluso imaginación, lo más racional es usar un listado amplio. Para ello se pueden utilizar métodos como las inspecciones físicas de las empresas, análisis de sus actividades, de sus productos, de sus auditorías pasadas, de los estados financieros, historial del sector...

Es importante no descartar riesgos que se consideren no asegurables, ya que esta fase trata sólo de identificarlos, aunque sean inverosímiles o que las consecuencias posibles sean despreciables.

Se trata de hacer un listado general, adaptándolo al cliente y relacionarlo con la parte del patrimonio al que nos afecta, al material, personal, patrimonial, reputación...

* Evaluación de los riesgos, es decir, medirlos o cuantificarlos atendiendo a su frecuencia e intensidad, evaluando la probabilidad de que ocurran y la posible intensidad del daño. Así se obtiene la “peligrosidad del riesgo”.

En este punto, para calcular la frecuencia hay que atender a la “frecuencia relativa”, es decir, cuántas veces se ha dado el riesgo y cuántas veces hemos estado expuestos al mismo. En este caso lo ideal es tener estadísticas propias de la empresa asegurada, pero como no es lo común, ACM recurre a su experiencia, intuición y los análisis, que nos darán una probabilidad aproximada y futura del riesgo, infiriéndola de su comportamiento pasado porque, según las leyes estadísticas, el riesgo se comportará en un futuro de forma similar a como lo ha hecho hasta ahora.

Por tanto la clasificación de los riesgos según su frecuencia son: muy probables, probables, improbables y remotos.

El siguiente paso es saber la intensidad del riesgo, en caso de ocurrir. Para ello se manejan los conceptos de Máxima Pérdida Posible (PML) –si el riesgo se produce de la forma más perjudicial posible y ningún método de prevención funcionase- y Máxima Pérdida Estimada (EML) –pérdida que se produce cuando el riesgo se da sin que concurran circunstancias extraordinarias.

En este caso, el riesgo, según su intensidad, se clasifica en: leve, moderado, grave y catastrófico.

Con todos estos baremos se lograría la “peligrosidad del riesgo” y, a raíz de aquí, a tomar las decisiones que se consideren oportunas.

Según explica el asesor comercial de empresas de ACM, Enrique González Hurtado, “habrá riesgos que sólo precisarán de la prevención para protegernos, habrá otros que podamos retener a nuestra cuenta asumiendo las consecuencias con medidas de financiación internas o autoseguro y habrá otros en los que lo más beneficioso para el asegurado sea sacarlos de la contabilidad de la empresa para que los asuma un especialista a cambio de una prima, es lo que todos conocemos por un programa de aseguramiento”. Se trata de una toma de decisiones que pueden combinar distintos métodos.

“En ACM ofrecemos este servicio con la profesionalidad y calidad que avalan nuestros años de experiencia; somos capaces de evaluar e identificar los riesgos de tu empresa de la manera más certera posible y en condiciones económicas muy ventajosas”.

Soluciones

Una vez determinados los riesgos, ACM propone soluciones técnicas profesionales, le presenta condiciones de aseguramiento concretas con los proveedores más solventes y adecuados al encargo propuesto. Finalmente, se plantean comparativas para darle nuestra recomendación final profesional.

En concreto los seguros personalizados para empresa ofrecen Cobertura de daños materiales, Coberturas de pérdidas patrimoniales y Coberturas de daños personales.

Seguro de Crédito

Además, le acompañamos en la mejora de la actividad comercial de su empresa, ofreciéndole las mejores herramientas existentes en el mercado de seguro de crédito para:

• Ayudarles a mejorar los controles de sus procesos de ventas a crédito
• Que puedan obtener la máxima capacidad de asunción de riesgos en las ventas con la vigilancia dinámica de su cartera de clientes.
• Poder utilizar los mejores profesionales y medios en caso de necesitar acciones de recobro.
• Recibir indemnización por los eventuales impagos sufridos en la actividad comercial en los términos pactados.
• Todo con la mayor sencillez de gestión.

Asimismo, desde ACM se ofrece una alternativa de seguro de crédito, Seguro Sencillo, que ofrece cobertura sobre sus clientes desde el inicio con posibilidades de mejora:

- La prima es sin ajuste de ningún tipo
- El servicio de recobro se mantiene incluido
- La gestión se simplifica al máximo

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